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Dentro de Babylon, los chamanes se enfrentan a la gran batalla contra Hao. El espíritu de fuego de Hao es increíblemente poderoso, superando a todos los chamanes combinados.
A pesar de que luchan con todas sus fuerzas, Hao parece invencible. Su control sobre el Spirit of Fire es absoluto y su Furyoku es abrumador. Los chamanes caen uno por uno, incapaces de hacerle daño real.
Sin embargo, Yoh se da cuenta de algo importante: Hao no es realmente malvado, solo está tremendamente solo y ha sufrido durante 1000 años. En lugar de atacarlo, Yoh intenta hablar con él, ofreciéndole amistad y comprensión.
En una escena emotiva junto al río donde se conocieron, Amidamaru le dice a Yoh: "Has sido el amigo más importante de mi existencia, Yoh-dono. Pero creo que es hora de que ambos continuemos nuestros propios caminos. Algún día, quizás nos encontremos nuevamente en otra vida." Yoh llora abiertamente, abrazando espiritualmente a Amidamaru una última vez.
Sin embargo, en el último momento, Amidamaru decide quedarse. "He pensado bien, Yoh-dono. He tenido suficientes vidas. Esta existencia a tu lado es donde pertenezco. Además, ¿quién más te protegería de tus propias decisiones imprudentes?" Ambos ríen entre lágrimas, y su vínculo se fortalece aún más, ahora elegido conscientemente en lugar de simplemente mantenido por costumbre o necesidad.
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