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Ryu continúa teniendo a Manta como rehén indefenso mientras se confirma que está siendo completamente poseído por el malvado espíritu Tokageroh. Bajo el control absoluto de este espíritu maligno y en posesión de la poderosa Harusame, Ryu intenta desesperadamente matar a Yoh buscando venganza sangrienta contra Amidamaru, quien mató sin piedad a Tokageroh hace exactamente 600 años.
Yoh y Amidamaru deben tomar una decisión desgarradora y terrible: la única solución posible para salvar la vida de Manta es sacrificar la preciada espada de Amidamaru, Harusame, su único vínculo con Mosuke y su pasado. Los amigos delincuentes de Ryu se revelan indignados contra él al ver su comportamiento violento e irracional.
Tokageroh, completamente dispuesto a sacrificar sin remordimientos el cuerpo de Ryu en su insaciable sed de venganza eterna, es finalmente vencido por el poderoso Buttagiri de Yoh fusionado con Amidamaru. En el proceso dramático, Harusame cae destrozada al suelo, partida en pedazos. La espada legendaria de Mosuke queda completamente destruida.
Cuando Tokageroh abandona finalmente el cuerpo dañado de Ryu, Anna se dispone severamente a enviarlo directamente al otro mundo para su castigo eterno, pero Yoh la detiene compasivamente. En un increíble acto de bondad y compasión, Yoh permite voluntariamente que Tokageroh lo posea en Hyoui Gattai, creyendo firmemente que el espíritu está solo, triste y necesita amigos verdaderos para mejorar su naturaleza.
Este gesto de bondad incondicional conmueve profundamente hasta las lágrimas a Tokageroh, quien finalmente comprende el verdadero significado de la amistad, el respeto y la comprensión. Abandonando voluntariamente el cuerpo de Yoh, Tokageroh decide cambiar completamente su camino oscuro y convertirse en un mejor espíritu, uniéndose finalmente a Ryu como su verdadero compañero.
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